Ayer no pude actualizar el blog y lo admito: me pasé un poco con la comida. Pero no piensen mal, no me di un atracón ni nada por el estilo... simplemente comí pequeñas porciones de algunos alimentos que no debía . Es que me quedé a dormir en la casa de mis tíos y había muchas cosas ricas a las que no pude decir que no.
Ahora paso a contar lo más interesante: la fiesta del otro día estuvo muy buena. La pasé genial, y NO, no estuve con ningún chico. Antes de salir me llamó por teléfono J, y me dijo que le avisó a uno de sus amigos (que también iba a ir a esa fiesta) que me cuidara. Me pareció un gesto muy lindo, ya que me demostró su preocupación por lo que podía llegar a ocurrir esa noche. Efectivamente, su amigo me cuidó, quitando del medio a cualquier chico que me sacara a bailar.
Hoy fui a la casa de J, y nos quedamos allí toda la tarde. No merendamos nada, pero tampoco tuve hambre ya que tenerlo a él es como una especie de alimento para mí. El simple hecho de estar a su lado me alcanza, me llena. Estoy feliz de no haber roto ese “pacto de confianza” la otra noche, por más que no seamos novios.
Bueno...espero haber remontado algo por no haber merendado hoy, y por haber cenado liviano esta noche. Voy a seguir para adelante porque quiero alcanzar todos mis objetivos, y esta es la única manera de lograrlo.
UN TROPEZÓN NO ES CAÍDA




